Las personas que nos rodean son las que nos llamaran de acuerdo a nuestra actitud, si realmente reflejamos a Cristo Jesús serán envueltas con el afecto, servicio, amor y palabra de JESÚS. si no nos llaman por alguna característica de Jesús significa que no estamos haciendo lo que leemos en la palabra de Dios y debe de preocuparnos.
20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús.
21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor.
22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.
23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.
24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.
25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía.
26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
27 En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía.
28 Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio.
29 Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea;
30 lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.»
Este relato enlaza con (8,1-4): la dispersión de los cristianos a causa de la primera persecución después del martirio de Esteban. Ahora se narra la difusión del Evangelio, que llega a Antioquía del Orontes, capital de la provincia romana de Siria.
Antioquía es la primera gran urbe del mundo antiguo en la que se predica a Jesucristo. Era, junto con Éfeso, la ciudad más importante del Imperio romano después de Roma y Alejandría. Tenía alrededor de 150.000 habitantes y una numerosa colonia judía. Constituía un centro de gran relevancia cultural, económica y religiosa.
El anuncio del Evangelio en Antioquía no se limita ya a judíos y prosélitos. La predicación se dirige a todos y forma parte de la actividad cotidiana, normal y espontánea, de los cristianos helenistas llegados desde Jerusalén después del martirio de Esteban.
La misión de Antioquía encierra un gran significado en la expansión del cristianismo, pues el centro de gravedad de la Iglesia cristiana comienza a desplazarse de Jerusalén a Antioquía, que será el punto de partida para la evangelización del mundo pagano.
Por eso, San Lucas subraya la comunión entre ambas iglesias: es la iglesia de Jerusalén (cfr v. 22) la que se siente responsable y solícita de toda la misión cristiana, y es la iglesia de Antioquía la primera en mostrarse atenta (cfr vv. 29-30) ante las necesidades de la iglesia madre.
Lucas recuerda también (cfr v. 26) el origen del nombre de «cristianos» que tan adecuadamente señala la identidad de los fieles:
«Aunque los Santos Apóstoles han sido nuestros maestros y nos han entregado el Evangelio del Salvador, sin embargo no hemos recibido de ellos nuestro nombre, sino que somos cristianos por Cristo y por Él se nos llama de ese modo» (S. Atanasio, Or. contr. arian. 1,2).
Los nazarenos (Griego: Ναζωραῖοι, Nazōraioi)1 fueron una secta judeocristiana primitiva en el judaísmo del siglo I. El primer uso del término se encuentra en los Hechos de los Apóstoles (Hechos 24: 5) del Nuevo Testamento, donde el apóstol Pablo es acusado de ser un cabecilla de la secta de los nazarenos ("πρωτοστάτην τε τῆς τῶν Ναζωραίων αἱρέσεως") ante el procurador romano Antonio Félix en Cesarea Marítima por Tértulo.2 En aquella época, el término designaba simplemente a los seguidores de Jesús de Nazaret, como todavía lo hace el término hebreo נוֹצְרִי (nôṣrî),3 y el término árabe نَصَارَى (naṣārā).4
Con el paso del tiempo, el término llegó a referirse a una secta de cristianos judíos que seguían observando la Torá junto con los gentiles noájidas que fueron injertados en la alianza, en contraste con los cristianos gentiles que evitaban la observancia de la Torá.5 Son descritos por Epifanio de Salamina y son mencionados posteriormente por Jerónimo y Agustín de Hipona.67 Los escritores hicieron una distinción entre los nazarenos de su tiempo y los "nazarenos" mencionados en Hechos 24:5.8